Compartir

En estos tiempos marcados por las graves consecuencias de la contaminación ambiental, este invento desarrollado por un investigador del MIT tiene como objetivo recoger el hollín de los caños de escape para hacer tinta.

Es difícil de imaginar que la contaminación de los caños de escape de los vehículos puede ser de utilidad… Sin embargo, un científico que trabaja en los Estados Unidos ha diseñado un sistema que recupera el carbono del tubo de escape, para convertirlo en tinta. El objetivo a largo plazo: reducir el número de personas enfermas a causa de la contaminación.

“El dispositivo evita que el carbono liberado por los tubos de escape se quede en la atmósfera y en los pulmones de las personas”, cuenta Anirudh Sharma.

El joven infestigador trabaja para el prestigioso Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y fue quien desarrolló el dispositivo que evita que el carbono liberado por los tubos de escape se quede en la atmósfera y en los pulmones de las personas.

Anirudh gestó esta idea durante un viaje a la India, cuando todavía era estudiante investigador en el MIT. Muchas ciudades, como Bangalore, en el sur de la India, están sumamente contaminadas por los coches yel  humo de las chimeneas.

“En la calle, cuando la gente se seca la cara con un pañuelo, queda de color marrón o negro. Entonces me dije que sería interesante producir tinta con esto”, concluye Anirudh Sharma

De hecho, en el pasado, la tinta se hizo de hollín, una sustancia rica en carbono, especialmente en China. Sin embargo, no es precisamente una gran cantidad de hollín la que liberan los coches.

En 2013, y con ese objetivo, Sharma puso en marcha su investigación en el MIT. Allí diseñó un dispositivo que se conecta al escape de los vehículos, con el fin de filtrar el hollín que es desechado, específicamente el carbono. Este aparato funciona de manera electromecánica para no afectar la operación segura vehículos.

“Este hollín se recupera para purificarlo, es decir, que se eliminan los metales pesados ​​y cancerígenos del mismo. A continuación, se mezcla con diferentes aceites vegetales. Esto da un tipo de pintura a base de aceite, similar a otras pinturas ya existentes”, contó el investigador.

Se probó inicialmente en dispositivos de laboratorio, para verificar la seguridad de la tinta en lo que respecta a su toxicidad. Luego empezaron a usarla en una escala más grande. Luego se asociaron a Graviky Labs, un laboratorio vinculado al MIT y durante dos meses se recogió el carbono desechado por camiones, automóviles y chimeneas en Bangalore, así como en barcos de pesca y carretillas elevadoras en Hong Kong.

Se utilizamó el dispositivo diseñado, salvo para las chimeneas, donde el hollín se recuperó manualmente. Esto permitió producir 150 litros de tinta: lo que se puede obtener de un motor diesel de vehículo durante 2.500 horas o 104 días aproximadamente.

Con la tinta obtenida se producen bolígrafos, aerosoles y cartuchos. Para llenar una pluma de tinta, por ejemplo, alcanza con lo que genera un automóvil durante 30 a 40 minutos de marcha. Esta tinta fue utilizado por artistas callejeros en Hong Kong .

La ventaja de este dispositivo es que evita que el carbono liberado por los tubos de escape permanezca en la atmósfera y por lo tanto en los pulmones de las personas. Con la limpieza del ambiente se podrá reducir las tasas de cáncer de pulmón en la población. Las personas podrán de este modo ver al hollín como el “oro negro” cuando se transforma en algo útil.

Por otra parte, cuando se produzca esta tinta en una escala más grande, deberá tener un costo menos para los consumidores.

Cáncer de pulmón, neumonía, bronquitis, asma … La India es el país donde el número de muertes por enfermedades respiratorias es la más alta del mundo, con 1,6 millones de muertes al año. Seis de las diez ciudades más contaminadas del mundo están en este país, según un informe reciente de la Organización Mundial de la Salud.

Compartir