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Nápoles es la capital de la región italiana de Campania. Es una de las ciudades más grandes del Mediterráneo y una de las más antiguas y pobladas del mundo. Los orígenes de Nápoles se remontan al segundo milenio antes de Cristo, cuando se construyeron pueblos griegos de la Edad de Bronce en el área de Nápoles.

Desde entonces ha estado creciendo constantemente hasta el período moderno. A lo largo de los siglos, muchas civilizaciones diferentes se han levantado y caído en la zona. Cada una de ellas agregaron algo a la ciudad, contribuyendo a su aura antigua y ecléctica.

Uno de los tantos misteriosa grafitis en la pared de un túnel debajo de la ciudad.

También ha sido atacada, conquistada y ha sido testigo de revoluciones, erupciones volcánicas y terremotos a lo largo de su larga historia. Cada piedra, monumento, edificio y reliquia de la ciudad cuenta una parte de su historia, pero las leyendas también se pueden encontrar escondidas debajo de la ciudad.

Nápoles y sus alrededores es una zona geotérmica subterránea y se puede recorrer en una serie de túneles. Esta área geotérmica está presente principalmente desde el Monte Vesubio (bajo una amplia área que incluye Pompeya y Herculano) y desde la zona volcánica de Campi Flegrei (bajo Nápoles y hasta Pozzuoli y la zona costera de Baia). Los proyectos de minería e infraestructura a través de las eras han formado grandes cuevas y estructuras subterráneas.

Uno de los tantos depósitos de agua.

El mundo por debajo de la superficie es un laberinto de cámaras, túneles, canales, embalses, acueductos, catacumbas, vías romanas, mercados antiguos, refugios antiaéreos de la Segunda Guerra Mundial e incluso se encuentran los restos del teatro “perdido” de Nerón. Algunas partes están notablemente bien conservadas. Los artefactos más antiguos encontrados durante las excavaciones datan del final de la era prehistórica (hace unos 5.000 años).

Reconstrucción de una antigua mina de toba.

Toda la región es rica en un tipo de roca llamada toba, compuesta durante milenios de cenizas volcánicas comprimidas y compactadas expulsadas durante las diferentes erupciones. La toba es suave y funcional y se ha utilizado como material de construcción desde la antigüedad.

Los griegos abrieron canteras por primera vez para extraer toba en el siglo III aC, utilizando la piedra para construir los templos de Nápoles y las paredes de sus casas. La toba fue extraída a través de entradas llamadas “Occhio di Monte”, o el ojo de la montaña. Estos agujeros subterráneos fueron luego utilizados como tumbas.

El sistema subterráneo proporcionó agua fresca para la ciudad.

Los antiguos griegos también utilizaron las cavernas de la zona como depósitos de agua, para lo cual construyeron acueductos y asi canalizar el agua dulce desde las fuentes de la cercana región de Serino. Más tarde, en la época romana, la red de acueductos subterráneos se desarrolló en todas las direcciones. Los acueductos alimentaban con agua las fuentes, las villas y los palacios. También fueron excavados pozos para dar acceso a las personas a los reservorios subterráneos.

Restos del teatro de Nerón.

La ciudad, sin embargo, había crecido tanto a principios del siglo XVI, que los antiguos acueductos y embalses ya no podían proporcionar suficiente agua para toda la ciudad, por lo que el rico aristócrata Cesare Carmignano construyó un nuevo acueducto. A principios del siglo XX, el viejo sistema de agua fue abandonado y las autoridades de la ciudad construyeron un sistema moderno para proporcionar agua a sus ciudadanos.

Durante la Segunda Guerra Mundial los Napolitanos utilizaron la red subterranea como refugios antiaéreos. En aquellos días, muchos de los pozos de cantera se extendieron y se agregaron escaleras de caracol.

Escaleras de caracol construídas durante la Segunda Guerra Mundial.

Hoy en día, hay recorridos organizados de la antigua Nápoles subterránea, e incluso hay un museo situado en una gran cavidad de cantera debajo de Piazza Cavour. Hay exposiciones de artefactos descubiertos durante las excavaciones debajo de la ciudad y también se pueden ver los restos del antiguo teatro, donde el emperador Nerón presentaba sus obras, incluido su vestidor privado.

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