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La inversión de impacto está ganando popularidad a medida que más gente lo ve como una forma de alinear el uso de su capital con sus valores y sus creencias. Apunta a favorecer un cambio más integral en lo social y más sostenible en lo medioambiental. Esa es la razón de la “inversión de impacto social”. El comienzo de un cambio esperanzador.

Implica inversión con un alto nivel de intencionalidad, es decir, que tiene, por supuesto, expectativa de retorno del capital pero que además incluye indicadores sociales y ambientales medibles. Puesto de una manera sencilla: así como el inversionista mide el retorno financiero neto, en estos casos también se espera poder medir el impacto social que la organización ha generado y se le da un valor extra a éste.

La inversión de impacto atiende a diferentes sectores que abarcan agricultura, agua, vivienda, educación, salud, energía, servicios financieros y se enfoca en impactar a las poblaciones más pobres y marginadas: La base de la pirámide.

Estas pueden ser realizadas tanto en mercados desarrollados como emergentes y tener como objetivo un rango de retornos y valores de mercado comparables a cualquier otra compañía. Algunos ejemplos del impacto generado por la inversión incluyen la creación de empleo, una mayor eficiencia en energía, la facilitación de acumulación de activos o la provisión de acceso a servicios básicos.

También conocidas como inversión socialmente responsable (SRI), inversión de impacto, inversión de valor ambiental, social y corporativo (ESG), su objetivo se centra en invertir en empresas que adoptan las causas que tú respaldas, o evitar empresas que se beneficien de prácticas con las que tú no comulgas.

La generación de los Millennials, en particular, se enfoca mucho más que las generaciones anteriores en estos factores cuando evalúan los negocios en los que invierten. Dicho de otro modo, los Millennials quieren hacer más que ganar dinero; quieren tener un impacto positivo en el mundo.

Aplicar este filtro para elegir dónde poner el dinero es una tendencia creciente que tiene el potencial de resolver problemas como el calentamiento global, el abastecimiento de agua potable y la alimentación de la creciente población mundial que no puede ser abordada solamente por la filantropía y los gobiernos por sí mismos.

En la última década, el mercado para la inversión socialmente responsable y sostenible ha evolucionado y está generando diversificación, rendimiento y crecimiento. De 2014 a 2016, los activos globales totales en estrategias de inversión responsable aumentaron un 25%, según un informe de Global Sustainable Investment Alliance.

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