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Un artista alemán ha pasado los últimos tres años de viaje por el mundo reparando muros y monumentos desmoronados con la ayuda de LEGO. Se trata de Jan Vormann, de 35 años, quien ha llevado su proyecto desde los humildes comienzos a una feria de arte en Roma y ha iluminado miles de días con su brillante versión de plástico de Polyfilla.

Después de 10 años de explorar el mundo, hacer intervenciones de LEGO en paredes y mampostería en mal estado, el artista Jan Vormann nos invita a contribuir con su proyecto. Vormann comenzó a hacer estas reparaciones con bloques de juguete en Bocchignano, Italia, y desde entonces ha visitado casi 40 ciudades en Europa, América Central, Asia y los Estados Unidos.

Vormann identifica los edificios dañados y luego rellena los huecos con ladrillos de juguete de colores brillantes. Algunas de las instalaciones necesitan un puñado de ladrillos, mientras que otras han usado hasta 9 kilogramos.

Algunos han percibido el mosaico como una súplica para una reparación más permanente, explica Vormann en respuesta a sus coloridos ladrillos, reemplazados con ladrillos y mortero reales pocos días después de la intervención.

Jan Vormann describe Dispatchwork como una forma de recuperar espacios públicos, dejando una huella de una manera lúdica. Muchos se han descubierto a sí mismos como artistas y niños de espíritu para contribuir con Dispatchwork, alineándose con la misión lúdica y divertida del trabajo.

Dispatchwork tiene como objetivo los recuerdos de la infancia en formas abstractas y colores vivos, hacia una colaboración global de personas desconocidas entre sí. Este proyecto está hecho para todos aquellos que se identifican con el prójimo y abrazan la transitoriedad”, explicó el artista.

Al superar las fronteras nacionales, esta intervención artística es un espacio para desarrollar aún más, pieza por pieza, un juego global en conjunto. Un puñado de ladrillos RASTI o LEGO usados o ​​de cualquier marca es suficiente y alcanza para sumar una contribución. ¡Porque a nadie le gusta vivir en ciudades aburridas y no sólo los niños pueden imaginar el mundo más colorido!

“Tome el puñado de ladrillos que le sobró de su obra maestra más reciente, salga a la calle y contribuya con su propio parche Dispatchwork“, dice entusiasta Vormann.

Nada atestigua el amor instintivo de los humanos de hacer cosas y desarmarlas más que el ladrillo de LEGO. El juguete de plástico ha aparecido en películas y videos musicales y es la base de algunos proyectos de arte moderno serios, incluidas las piezas en curso de “Dispatchwork” en Berlín y Bocchignano.

No es raro que los transeúntes sientan la necesidad de jugar con las piezas y unirse a Vormann mientras trabaja, dando al proyecto un aspecto comunitario. Pero la tarea no es cosa de niños: se necesitan conocimientos estructurales para “reparar” formas orgánicas con los bloques.

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