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La inauguración del innovador sistema se realizó en enero 2019 con la puesta en funcionamiento de una central fotovoltaica autónoma en el ingreso al pequeño pueblo, ubicado entre los cerros y donde viven unas 80 familias que anteriormente recibían la energía de una planta que funcionaba con un servicio limitado de 10hs diarias de electricidad generada en un 100% a base de gasoil, produciendo no sólo contaminación ambiental sino también sonora.

Se trata de Olaroz Chico, una localidad ubicada en la provincia de Jujuy, en el norte de Argentina emplazada por encima de los 4000 metros de altitud, que dista a unos 300 kilómetros de la ciudad de San Salvador de Jujuy.

El acto de inauguración comenzó con una ceremonia de agradecimiento al sol, junto con autoridades provinciales, locales y de la empresa Ejesa, distribuidora del servicio de energía eléctrica de la provincia que impulsó un plan de inversión hacia el uso de energías limpias por el que Jujuy contará con nueve pueblos solares en total. La nueva fuente de energía existente para el uso de computadoras y demás nuevas tecnologías así como para el calefaccionado de los hogares cuando la temperaturas llegan a 10 grados bajo cero, y una mayor disponibilidad de electricidad para el desarrollo económico del pueblo son algunos de los beneficios que los lugareños mencionaron ante el encendido de la nueva central, que cuenta con 430 paneles solares que generan casi cuatro veces más de lo que consume actualmente la comunidad, cuyo excedente se almacena en baterías de Ion-Litio.

“Esta planta no tiene que ser la primera de muchas, sino la primera de todas. Es una central que significa en términos de cuidado del medioambiente pero, sobre todo, de calidad de vida, por estar en una zona aislada”, destacó el subsecretario de Energías Renovables al hacer referencia a las implicancias de la ubicación geográfica de Olaroz Chico.

En tanto, se remarcó que el trabajo encarado va en línea con la decisión que “Argentina ha tomado de convertir a la energías renovables en una política de Estado”, con “desarrollos concretos de uso de las distintas fuentes de energías en 21 provincias”, por el que “se emplea a más 9.100 personas, se movilizan más de 6.600 millones de dólares y más 4.500 megavatios de potencia”.

La obra se enmarcó dentro del Programa Pueblos Solares que abarca distintas comunidades de la puna jujeña y apunta a cambiar la matriz energética de la región, dejando de depender del gasoil para migrar a ser enteramente fotovoltaica. Actualmente, se encuentran en proceso las centrales fotovoltaicas autónomas de los poblados de La Ciénaga y El Angosto, así como se realizarán obras similares para Caspalá, Santa Ana y San Francisco de Santa Catalina.  A su vez, se proyecta la reconversión de la Central de Generación Termoeléctrica Piedra Negra en una central híbrida, térmica-fotovoltaica, que generará y distribuirá energía limpia a las comunidades de Abra Pampa y La Quiaca.

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