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Cuando el Lago Abraham de Alberta, en Canadá se congela, es como si un artísta plástico abstracto hubiera tomado un pincel bajo el agua para crear una escena de otro mundo. Las burbujas se suspenden aparentemente en medio del movimiento, a veces interrumpidas por una grieta ingeniosamente colocada en el hielo.

Estas burbujas congeladas bajo el lago, podrían parecerse a joyas de perlas, pero no querrías estar demasiado cerca de una de ellas si saliera a la superficie: las burbujas son en realidad bolsas congeladas de metano, un gas altamente inflamable.

La mayoría de las veces, el metano que se escapa de la superficie del agua es relativamente inofensivo, pero si por casualidad alguien encendiera un fósforo en el momento en el que explota una de estas burbujas, la situación podría transformarse en altamente peligrosa.

Las burbujas de metano se forman en los cuerpos de agua cuando la materia orgánica muerta (hojas y animales) cae en el agua y se hunden en el fondo, para el deleite de las bacterias que esperan abajo. La bacteria ingiere la materia y elimina el metano, que se convierte en gotas flotantes blancas cuando entra en contacto con el agua congelada.

El metano se forma en miles de lagos alrededor del Ártico, pero el permafrost decreciente produce que más y más de este metano  esté siendo liberado a la atmósfera, una tendencia preocupante para los científicos especialistas en clima quienes notan que se trata de un gas de efecto invernadero aún más potente que el dióxido de carbono.

Darwin Wigget fotógrafo a tiempo completo nacido justamente en Alberta, Canadá, ha dirigido tours de fotografía y visitas al Lake Abraham durante 11 años, lo que ha ayudado a popularizar la ubicación. Sus trabajos han aparecido en publicaciones como Outside, Nature’s Best, Geo, National Geographic Traveler, Outdoor Photographer y Photo Life.

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