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Philippe Echaroux crea obras de Arte callejero o Street art en plena Amazonia.
El fotógrafo, artista y activista, se adentró en las entrañas del Amazonas para realizar un proyecto extraordinario: la proyección de retratos gigantes de habitantes Suruis sobre los árboles, una tribu que se dedica a la protección del bosque primario.

En 2016, Philippe Echaroux fotografió los rostros de miembros de la tribu Suruí, grupo indígena brasileño de los estados de Rondônia y Mato Grosso. El líder de la tribu, Almir Narayamoga Suruí, fue invitado por el gobierno brasileño para ayudar en la preservación del bosque. Él, por su parte, invitó al francés a utilizar el arte como un llamamiento contra la deforestación y la destrucción del bosque.

Dibujar sin tinta, sólo con la luz sobre el medioambiente, de forma no destructiva. Este es el concepto que Philippe Echaroux llama “street-art 2.0” y que plasmó en esta región remota de Brasil.

Las proyecciones demuestran la conexión profunda entre la naturaleza y sus habitantes, resaltando la necesidad de la preservación ambiental.

“¿Tendré éxito?” Ante la dificultad del proyecto, Philippe Echaroux se hizo la pregunta. En el corazón de la selva, tuvo que enfrentar con su asistente “un ambiente más que hostil”, tanto en lo personal como para el equipamiento.

Los suruis son conocidos desde hace menos de 50 años. Compuesta por aproximadamente 1,300 personas, esta comunidad  participa en la reforestación dentro de los límites de su territorio, que es de 8,000 kilómetros cuadrados.

Víctima de la explotación ilegal de madera y de mineros que no dudan en profanar el territorio Suruí, la comunidad quiere la concientizar acerca de esa horrible y codiciosa explotación que pone en riesgo todo un territorio y su pueblo.

El viaje en sí fue una aventura. Después de dos años de preparación, Philippe Echaroux viajó durante 48 horas desde Francia, concluyendo con cuatro horas de 4×4. Durante el viaje, obtuvo una batería de tractor de 35 kg, destinada a alimentar su proyector en un pueblo privado de electricidad.

Al atardecer, el fotógrafo proyectó sus retratos de habitantes Suruis en árboles, previamente identificados durante los paseos con la tribu.

A nivel técnico, Philippe Echaroux transfiere sus fotos a una tableta digital, que a su vez son enviadas a un “proyector hackeado”. Un proceso que elogia a la movilidad: cuando no está inmerso en el Amazonas, como en sus proyectos anteriores en Francia o Cuba, el fotógrafo utiliza una batería que pesa solo 4 kg.

“Por la noche, se supone que no debemos salir de nuestras hamacas debido a los jaguares. Pero los Suruis tienen tal conexión con la naturaleza que se sienten seguros con ellos, y si son honestos, el bosque nos ayudará”, recuerda el autor de las fotos.

Para conocer más acerca del fotógrafo Philippe Echaroux en Facebook

Fuente: nouvelobs.com


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