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Cuatro jóvenes españoles de Zaragoza dejaron sus trabajos en grandes empresas y se unieron para recorrer más de 6.000 kilómetros por América Latina, atravesando 9 países, en una casa rodante con el propósito de llevar filtros de agua a comunidades con problemas de contaminación de sus recursos hídricos, y en el camino crean The Water Van Project.

Todo comenzó en 2016 cuando Eduardo Salvo, Jorge Horno, Chechu Pajares y Diego Félez salieron de San Diego, en Estados Unidos. Allí compraron la furgoneta que sería su hogar en medio de la carretera, y bajaron por toda California hasta llegar a México. El paraíso de contrastes de Chiapas los conmovió, así como los paisajes y los habitantes de Guatemala y Nicaragua, el caluroso clima del trópico y el estado de las vías, pero también el reto de viajar cuatro hombres juntos en un espacio reducido. Al llegar a Panamá, ante la inexistencia de un ferry, tuvieron que pasar en barco hasta Colombia.

En ese trayecto los unía un propósito común, más allá del placer de viajar: ayudar a detener la quinta causa de mortalidad en el planeta, la falta de agua potable. Según los reportes de Water Aid, 100.000 personas mueren al año por beber agua contaminada, especialmente mujeres, y 2100 millones de personas no tienen acceso a agua segura en sus hogares.

The Water Van Project y Ayuda en Acción han sumado fuerzas durante 2017 y 2018 creando un programa de voluntariado para luchar contra la crisis mundial del agua, focalizada principalmente en algunos de los países más vulnerables en este aspecto de Latinoamérica.

El proyecto The Water Van Project proporciona acceso al agua potable a través de la donación de filtros de potabilización de alta tecnología y larga duración, a familias y comunidades de escasos recursos. La organización capacita a las comunidades y organizaciones locales en el proceso de instalación y mantenimiento adecuado de los filtros de agua, a la vez que se fomenta el uso responsable del agua. Salvo argumentó que el funcionamiento y mantenimiento de estos filtros es muy sencillo, y añadió que con un uso adecuado, servirán para eliminar las bacterias y virus, y conseguir agua potable.

“La educación y concientización para nosotros son igual de importantes que la donación de los filtros. Si no hay educación sobre el uso del agua y de los filtros, no sirve de nada la ayuda”, explicó uno de los jóvenes.

A través de una plataforma de recolección de fondos o crowdfunding, los cuatro amigos lograron recaudar 43.000 de euros para financiar su proyecto. La cifra sobrepasó el objetivo inicial de 25.000 euros. Esa suma de dinero se unió a la ayuda que varias organizaciones solidarias de los países que iban visitando les proporcionaron a los “viajeros del agua potable” y de paso, les permitió extender su proyecto hasta Colombia, que inicialmente no estaba en sus planes.

Con los viajes buscaban también una forma de aliviar el alma y llenarla de libertad. Pero también, a medida que se acercaban a las comunidades y a las historias, entendían que viajar era una forma de encuentro con el otro. Que cuando se sale en búsqueda de otros seres humanos el viaje adquiere un sentido y pasa de ser una huida a una forma de conectarse consigo mismo.

“Teníamos una buena calidad de vida y buenos trabajos pero ninguno estaba realmente contento con lo que hacíamos día a día, así que decidimos lanzarnos a por nuestro sueño”, añade Eduardo.

The Water Van Project a bordo de su caravana La Perla Blanca, como la llaman, reparten el ingenioso invento luego de instruir a la gente sobre la importancia del cuidado del agua y de su derecho a beber agua potable. Y mientras van entregando filtros y dándoles a las personas un sorbo del agua fresca que no han tenido hasta entonces, disfutan del momento del contacto, las sonrisas, el abrazo para los niños y la certeza de que alguien en el planeta se preocupa por el bienestar de los otros.

Desde México hasta Perú, pasando por Guatemala y Ecuador, para continuar por Colombia, The Water Van Project comenzó en 2016 “su viaje” para beneficiar a cerca de 15.000 personas, concientizar y educar a la población acerca del uso responsable del agua, y la importancia de la higiene y el saneamiento.

Todos ellos dejaron sus vidas atrás y comenzaron este proyecto por dos razones principales:

“Las ganas que teníamos desde hace mucho de realizar un proyecto social llevado a cabo por nosotros, que tuviese como base el poder combinar ayudar, viajar y cambiar la situación personal de cada uno. Ninguno se sentía realizado con el trabajo que desempeñaba y todos teníamos la necesidad de darle la vuelta a nuestro futuro personal y profesional”, cuenta Eduardo.

Para conocer más del Proyecto puedes consultar su página de Facebook o su perfil de Instagram.


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